Salud y Tecnología

Las prótesis de mano mecánicas en 2020

mano huana y robotica juntas

Hasta hace muy poco tiempo, nacer con una mano menos, sin ninguna, o perderlas en algún tipo de accidente, era un daño irreparable. Si algo nos diferencia a los humanos del resto de seres vivos del planeta Tierra, además de nuestra inteligencia, es la capacidad de desarrollar con éxito con nuestras propias extremidades las acciones que pensamos. De ahí que las prótesis de mano mecánicas hayan sido un anhelo para el hombre desde tiempos inmemoriales, aunque la técnica no había terminado de afinarse… hasta ahora.

Ya se sabe, el pulgar oponible fue una de las ventajas evolutivas que nos han traído hasta donde estamos. Por eso precisamente era tan frustrante perder la capacidad de servirnos por nosotros mismos. Las primeras manos protésicas eran parches estéticos, únicamente para que no se notase mucho que ‘ahí faltaba algo’. Documentándonos para escribir este texto hemos visto que hace menos de una década las manos robotizadas eran tan solo un sueño. Hoy, en el año 2020, las prótesis de mano robóticas son una realidad tangible que han cambiado la vida de miles de afectados por este tipo de carencia.

Llevar una mano artificial ha pasado de constituir un trauma a suponer un orgullo. De ser un estorbo a convertirse en todo un avance y un valor añadido para la calidad de vida del usuario. Es un éxito más de la ciencia, sí, pero también una grandísima noticia para todo aquel que se vea en esta situación de aquí en adelante. Actualmente encontramos desde manos mecánicas como las del vídeo de aquí abajo, que funcionan sin chips ni batería alguna, hasta las manos robóticas más avanzadas llamadas a cumplir, en un futuro próximo, las mismas funciones o más que una mano humana.

Prótesis de mano robóticas 🦾

Aunque el hombre lleva siglos utilizando prótesis de diversas partes del cuerpo (con más o menos éxito, todo hay que decirlo), la mano siempre había supuesto un reto inabarcable. Su función debía ir mucho más allá que servir para apoyarse, o simplemente como un complemento estético que ‘humanizase’ al que se veía obligado a llevarla. No, el reto estaba en conseguir una prótesis de mano completamente funcional, y para eso hemos tenido que esperar a la era de la robótica.

Esto es debido a la complejidad de la estructura natural de la mano y a la dificultad a la hora de reproducirla de manera completamente funcional.

  • La mano ortopédica mecánica debe ser flexible.
  • La prótesis de mano debe ser capaz de agarrar con fuerza, pero también de manipular objetos con delicadeza.
  • El diseño de la mano debe permitir la adaptabilidad de la misma a las distintas situaciones que tiene que afrontar con éxito.

Es aquí donde entra en juego el concepto de ‘inteligencia corporal’. Nuestro cuerpo tiene una serie de músculos y un sistema nervioso capaces de seguir funcionando aunque no tengamos una o las dos manos. De ahí la importancia de construir una prótesis de mano mecánica que se fundiese con ellos para aprovechar al máximo todo lo que el cuerpo tenía que darnos. Los ingenieros han marcado la diferencia cuando, en vez de pretender que la mano robótica piense por nosotros, han podido diseñar sensores capaces de interpretar lo que nuestro organismo llevaba tiempo queriendo decirles.

Ahora, el gran reto está en que los dedos sean capaces de funcionar por separado y la mano consiga comportarse de la manera más natural posible, y estamos convencidos de que los expertos en este campo no pararán hasta conseguirlo.

fibra mas movil

El futuro de las prótesis de mano mecánicas 😀

A pesar de la gran cantidad de avances que se han producido en el mundo de las prótesis de mano robóticas en los últimos años, aún queda mucho trabajo por hacer. Una mano mecánica hidráulica debe poder ejercer presión para poder agarrar objetos, y hay que saber cómo hacerlo para aplicarla en su justa medida. Esto parece estar dominado después de años de pruebas, pero aún falta lo más importante: que la persona amputada o con malformaciones de nacimiento sea capaz de sentir lo que está haciendo con su mano.

Aquí ya no hablamos solo de ensamblar piezas, sino de un trabajo concienzudo que debe aunar esfuerzos tanto del mundo de la ingeniería como del de la medicina y la neurociencia. Por suerte, hablar de futuro en el año 2020 no es mirar con esperanza hacia un horizonte de décadas de esfuerzos en balde. El pasado mes de marzo leímos que científicos de la universidad de Michigan, en EE.UU., habían conseguido amplificar las débiles señales de los nervios de los brazos con ayuda de un sistema de inteligencia artificial, lo que había supuesto:

  • Que el proceso de adaptación a la nueva prótesis fuese inmediato.
  • Que, por primera vez, los usuarios de una prótesis de mano mecánica ‘sintiesen’ las acciones que su extremidad estaba realizando.

Hay que pulir el sistema, desde luego, pero ya hay camino recorrido.

Unos meses antes, en el CES2020, la compañía BrainCo ya había presentado otro avance sin igual en el mundo de las prótesis robóticas: una mano biónica controlada completamente por los pensamientos de la persona que la utiliza a través de una diadema que capta las ondas cerebrales y las transforma en movimiento.

Yoigo Custom

¿Cuánto cuesta una prótesis robótica? 💶

Las prótesis mecánicas no son precisamente baratas. Eso sí, constituyendo lo que constituyen para quien las lleva, no habría que verlas nunca como un gasto, sino como una inversión en calidad de vida.

Por ejemplo, si hacemos caso a lo visto en el CES2020, la novedosa prótesis robótica presentada por BrainCo rondaría los 10.000 dólares americanos en el mercado. Sí, casi como un utilitario compacto, pero es que un coche no puede coger un vaso de agua y llevárnoslo a la boca cuando tenemos sed. Además, esos 10.000 dólares suponen una rebaja de un 75% respecto a prótesis similares, pero de inferiores características, que hay en el mercado.

De todos modos, estamos hablando de la Neymar de las manos robóticas. La verdad es que las hay disponibles por bastante menos, todo dependerá de cuántas cosas queramos hacer… y de cómo queramos hacerlas.

Dejar una respuesta