Salud y Tecnología

Un ciego recupera parcialmente la visión gracias a la optogenética

cientificos trabajando

Cuando se empezó a decir que el cuerpo humano era la máquina más perfecta del mundo, poco se imaginaba el mundo científico lo acertado de la frasecita. Cada vez son más los avances que nos ayudan a mejorar nuestro particular ‘chasis’. A rejuvenecer ciertas partes, a reparar otras o incluso a generar algunos órganos completamente funcionales en un laboratorio. De hecho, si somos capaces de ultracongelar embriones y devolverlos a la vida para engendrar una nueva vida humana, no debería sorprendernos tanto el avance de la rama científica de la que venimos a hablaros hoy: la optogenética.

Hoy venimos a hablaros de ella porque, por vez primera, la aplicación de una terapia génica con proteínas fotosensibles ha sido capaz de devolver parcialmente la visión a una persona que la había perdido por completo hacía ya cuatro décadas. Aún falta mucho para descubrir cómo recuperar la visión de una persona por completo, pero tal y como veremos hoy… estamos en el buen camino.

Qué es la optogenética 🤔

Tal y como su propio nombre sugiere, la optogenética combina la óptica con la genética para encontrar soluciones a problemas que hasta ahora no las habían tenido. Esta rama científica basa su especialización en la manipulación de genes exógenos que son capaces de alterar proteínas sensibles a la luz para introducirlas en ciertas células.

Eso sí, no de cualquier manera, ya que una de las claves del éxito de la técnica optogenética está en el manejo de los tiempos. La forma en la que se ha conseguido recuperar la vista del sujeto que nos ha traído hasta aquí ha sido trabajando en escalas de milisegundos, ya que esa es la única manera de no alterar los sistemas biológicos.

  • En este caso en particular, el paciente tratado era un señor francés de 58 años que, desde que cumplió la mayoría de edad, había perdido por completo la capacidad de ver.
  • Esto fue debido a una enfermedad hereditaria, la retinosis pigmentaria, un mal que provoca la degeneración de los fotorreceptores del ojo y que hasta el momento no tenía ningún tipo de cura.

Pues bien, haciendo uso de las aplicaciones de la optogenética, un equipo de especialistas inoculó un virus con genes de unas proteínas de algas fotosensibles en el ojo de dicho sujeto. Esto, que hasta hace tan solo unos años habría sonado a auténtica locura no consiguió nada por sí mismo, pero al combinar el tratamiento con el uso de unas gafas especiales para luz ámbar, se comprobó que la persona en cuestión era capaz de identificar objetos sobre una mesa e incluso de agarrarlos.

No se trata de una solución definitiva a dicho problema, desde luego, pero sí de un esperanzador primer paso para miles de personas que sufren este problema en todo el mundo.

Avances en el campo de la optogenética 🔬

Ahora que sabemos que la optogenética está centrándose en cómo recuperar la visión perdida, conviene hablar de las otras muchas aplicaciones de esta ciencia relativamente joven nacida ya en pleno siglo XXI. Eso sí, para comprender la importancia de la optogenética, antes debemos entender qué es la epigenética, cuál es su definición.

Creamos o no creamos en el destino, lo cierto es que nuestros cuerpos sí que están predestinados a sufrir ciertos males. Los culpables de esto son los genes, y la epigenética es precisamente la responsable de los cambios genéticos en el ADN. Es decir, en el caso de la persona que ha recuperado parte de la visión gracias a la optogenética, su epigenética era la que marcaba que terminaría sufriendo la retinosis pigmentaria en un momento determinado momento de su vida. O al menos que tenía muchas papeletas para ello.

De igual modo, filogenética y ontogenética están muy relacionadas con cómo ha terminado progresando la optogenética.

  • La filogenética fue descrita por Ernst Haeckel como la forma de relacionar el desarrollo histórico y genérico de una especie. Y, por tanto, también su evolución genética.
  • La ontogenética, sin embargo, es el estudio del desarrollo de los seres vivos a lo largo de su vida individual.

Al igual que conviene conocer la historia para darse cuenta de los porqués de los conflictos actuales entre países, no hay que olvidar los pasos que han ido dándose a lo largo de los años y que han derivado en la optogenética y todo lo que ello implica.

Epilepsia, Parkinson y depresión, las próximas paradas de la optogenética

Ya hemos mencionado que la optogenética no se queda únicamente en los ojos, sino que, mediante su trabajo con la luz, es capaz de influir muy positivamente en otro tipo de problemáticas.

  • Un buen ejemplo de ello es el tratamiento contra la epilepsia. Las técnicas de optogenética no solo han demostrado poder prevenir ataques epilétpticos. Además, han sido capaces de detenerlos por completo una vez estaban produciéndose.
  • En el caso de la enfermedad de Parkinson, en la que otras disciplinas están realizando también grandes avances, la optogenética ha conseguido mitigar en gran medida sus síntomas.
  • En cuanto a la depresión, la optogenética ha demostrado ser capaz de devolver rutinas de contacto social y exploración en ratones. La pérdida de estas dos capacidades es determinada como depresión en estos animales, por lo que sus futuras aplicaciones en humanos son más que prometedoras en este sentido.

Obviamente, lo que nos ha traído hoy hasta aquí han sido las aplicaciones de la optogenética en el mundo de la oftalmología, pero quizás os sorprenda saber que están obteniéndose grandes resultados en la mejora de ciertas patologías cardiológicas.

Encontrar la solución a un mal es algo apasionante, pero dar con una herramienta cuyo uso puede aplicarse a tantas investigaciones y, mejor aún, que obtiene grandes resultados, debe ser algo realmente maravilloso. Aún nos queda mucho por vivir, mucho por aprender, y tenemos la inmensa suerte de haber nacido en una generación que está consiguiendo cosas realmente alucinantes.

No nos cabe duda de que la optogenética es una de ellas, pero estamos deseando ver los avances que llegan de la próxima década en adelante. Cada vez vivimos más y más, pero nuestros cuerpos no se adaptan a esta circunstancia, ¿podrá la optogenética conseguir resultados también en este sentido?

Dejar una respuesta