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La evolución de la agricultura inteligente en España en el 2021

agricultor en granja

A día de hoy cada vez hay más cosas con el apellido ‘inteligente’. Que si teléfonos, que si relojes y pulseras, que si anillos y, por lo visto, muy pronto también gafas. Sin embargo, no todos los usos de este tipo de tecnología son recreativos. Una buena muestra de ello es el boom de la agricultura inteligente en España. La tecnología ha llegado al sitio donde menos se la esperaba, el campo, y lo ha hecho para ponernos las cosas muchísimo más fáciles.

Cierto, durante los últimos años las labores campestres cada vez han ido resultando más difíciles de sacar adelante. Sin embargo, las cosas están cambiando gracias al surgimiento de lo que ha venido a llamarse ‘agricultura de precisión’… ¡y más aún que van a hacerlo!

¿Qué es la agricultura inteligente? 🤔

Aunque hace algunos años hay quien os habría dicho que la agricultura inteligente en España no era más que una utopía, lo cierto es que la cosa ha avanzado que da susto. Eso sí, de forma totalmente positiva, ¡así que todo bien! Se conoce como agricultura inteligente a aquella que ha decidido servirse de la tecnología para aumentar su productividad. Y no, no nos referimos a la utilización de un tractor, o de una recolectora, sino a tecnología de última generación capaz de aportar un valor añadido inimaginable hasta hace muy poco en esta industria.

Hablamos de tecnología de la información y la comunicación, la utilización de sensores, drones, big data e inteligencia artificial como recursos de tecnología agrícola moderna. La innovación tecnológica en la agricultura ha llegado para quedarse y más vale asimilarlo pronto porque el que se quede atrás lo hará con todas las consecuencias. Y es que ojo, este moderno método no solo permite producir más a la vez que ahorramos, sino que, os lo decimos sin paños calientes, cambiará para siempre la forma en la que se producen los alimentos en nuestro planeta.

Y es que recolectar datos sale mucho más rentable que andar desperdiciando recursos por ir a tientas con las materias primas. Saber el punto óptimo de recogida de un fruto, cuándo una tierra necesita ser regada y hasta qué punto… La información es poder, y en este caso, además, es dinero contante y sonante. El hecho de basar las decisiones en conocimientos precisos del producto y no en suposiciones hace de la tecnología agrícola avanzada una herramienta absolutamente indispensable en el día a día de las explotaciones.

Y ahora que os hemos puesto en contexto… ¿qué os parece si le echamos un buen vistazo a la actualidad y el futuro del sector?

Tecnología agrícola moderna 🚜

Siempre que se habla de algo tan novedoso como lo que os traemos nosotros hoy, se entiende muchísimo mejor con ejemplos. Por eso hemos decidido contaros cómo está aplicándose la tecnología en la agricultura a día de hoy y qué podemos esperar de dichas aplicaciones:

Big Data

Aunque al principio tuvo sus detractores, el tiempo ha demostrado que llenar las explotaciones agrícolas de sensores ha sido un auténtico acierto. Eso sí, la agricultura smart maneja un volumen de datos tan elevado que hacen falta auténticas moles informáticas para poder moverlo.

Esto es doblemente beneficioso, y es que además de dar al agricultor mucha más capacidad de decisión sobre el producto, hace que los jóvenes estén regresando a los pueblos. Una de las mayores quejas de la generación más formada de la historia es que no hay trabajo especializado para ella fuera de las ciudades, ¿verdad? Pues con esto ya no hay excusa. Se trata de una particular relación de mutualismo en la que todos salen ganando,

GPS

Aunque nació como un recurso militar, la tecnología de geoposicionamiento global llegó primero a nuestros teléfonos, luego a nuestros relojes y ahora, por fin, también a nuestro campo. Saber en qué punto exacto está esa planta que necesita agua, o esa oveja que no ha regresado con el resto del rebajo, es lo que puede marcar la diferencia a la hora de sacar un mayor rendimiento de los recursos.

De ahí la necesidad de gestionar debidamente los datos recogidos por la tecnología mencionada anteriormente. Si un sensor recoge una carencia que toca subsanar y no nos damos cuenta, no estamos haciendo nada. Y si lo recogemos y no sabemos dónde está el problema, más de lo mismo.

Robótica, drones e Internet de las Cosas (IoT)

Cuando escuchamos hablar del Internet de las Cosas pensamos que es el que reciben nuestro teléfono o nuestro televisor, pero de eso nada. Se trata de una tecnología que permite a los aparatos conectarse entre sí para enviar y recibir órdenes. Esto, aplicado a la tecnología agrícola tradicional puede hacer que la granja 4.0 funcione de manera prácticamente autónoma.

¿Os acordáis cuando las cosechadoras de Interstellar se vuelven locas y van a su rollo? A día de hoy, tener robots que trabajen sin recibir órdenes directas nuestras ya es una realidad. Y además lo hacen bien. Por otro lado, el uso de drones ha cambiado para siempre la forma de ver la agricultura… y lo ha hecho literalmente. Ahora, en tan solo unos segundos, podemos ver una explotación a vista de pájaro y detectar ipso facto unos problemas que, de otro modo, quedarían ocultos ante nuestros ojos.

La agricultura inteligente en España ya ha cambiado las normas del juego, pero falta mucho por ver, mucho por experimentar, ¡y en el próximo apartado vamos a ver algunas de esas cosas!

Yoigo Custom

Innovación tecnológica y el futuro de el sector 👨‍🔬

Lo que está claro es que, ahora que hemos alcanzado este nivel de sofisticación, no podemos quedarnos aquí. Todo lo que venga a partir de ahora debe ser para seguir mejorando. Se habla de abejas electrónicas autónomas (minidrones) para favorecer la polinización, de elementos que permitan la agricultura climáticamente inteligente y ya empezamos a ver tractores eléctricos semiautónomos y drones de pulverización que trabajan absolutamente por su cuenta, recibiendo órdenes de un ordenador.

El agricultor del futuro no tendrá que mancharse las manos si no quiere. Cierto, se pierde algo de romanticismo, pero se gana tanto calidad de vida como más dinero… y contra eso no hay mucho que objetar.

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