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¿Hasta cuándo durará el teletrabajo en España? ¿O ha llegado para quedarse?

teletrabajo en españa

Con el estallido de la pandemia de COVID-19, en España -y en el resto del mundo- las empresas se vieron obligadas de la noche a la mañana a readaptar su modelo de trabajo. Los empleados tuvieron que montar su pequeña oficina en casa para hacer eso que hasta este momento era casi una quimera para la mayoría de los trabajadores: teletrabajar. Este trabajo en remoto forzoso creció de manera exponencial y a muchos de nosotros se nos dijo que el teletrabajo había llegado para quedarse.

Pero lo cierto es que, con el avance de la vacunación, en nuestro país se calcula que el 60% de las empresas que todavía mantienen el teletrabajo volverán a su modelo presencial en el mes de septiembre.

Esto choca precisamente con la aceleración de la nueva normativa de teletrabajo, que ya fue publicada en el BOE el 10 de julio de 2021.

De hecho, el 65% de las empresas españolas aplican (o tienen pensado aplicar a partir de ahora) un modelo híbrido que permita teletrabajar dos o tres días a la semana y acudir a la oficina el resto.

Todos hemos sido conscientes de los múltiples beneficios que el teletrabajo desde casa ha traído a los empleados desde el punto de vista de la conciliación y del ahorro pero también nos hemos percatado de que este modelo (como los tradicionales) también tiene que superar ciertos obstáculos todavía. Entonces, ¿qué decisión tomar?

Ventajas y desventajas del teletrabajo

Como decimos, la adaptación no ha sido fácil porque, además, ha sido muy brusca. Aunque la tendencia a implantar el teletrabajo puede tener muchas ventajas a tener en cuenta a la hora de poner en la balanza todos los factores que llevarán a las empresas a aplicar uno u otro sistema de trabajo. ¿Cuáles son las principales?

  • El teletrabajo permite una mejor conciliación laboral y personal a los trabajadores.
  • Este sistema hace posible una mayor flexibilidad horaria en función de las necesidades de cada trabajador.
  • Se ha comprobado que unos trabajadores más felices y motivados son unos trabajadores más productivos.
  • La felicidad también va ligada a una reducción del estrés del empleado.
  • Tanto para los trabajadores como para la empresa, se reducen los costes. Para unos, en transporte y otros gastos. Para la otra, en instalaciones y gastos corrientes.
  • Los procesos de selección no requieren de una entrevista presencial, lo que permite ampliar el abanico para obtener nuevos talentos para la empresa.
  • El teletrabajo reduce el absentismo laboral porque el trabajador puede distribuir sus horarios de una manera más flexible.
  • Como beneficio para la sociedad, al reducir la movilidad, se reduce la contaminación.
  • En ese sentido, al utilizar menos el coche, se reducen los accidentes de tráfico.

¿Esto significa que todo son beneficios con la llegada del teletrabajo? Obviamente, no. Si tú eres una de las personas o de los empresarios que viven en primera persona con esta modalidad laboral, sabrás que no siempre es mejor trabajar en remoto que en la oficina. ¿Cuáles son los principales inconvenientes?

  • Crece el sedentarismo y, en consecuencia, también ciertas dolencias físicas como dolores de espalda.
  • Aumenta el riesgo de no desconectar del trabajo en todo el día y de dedicar más horas de las habituales al trabajo.
  • Se diluyen los límites entre el espacio personal y el profesional, lo que causa más cansancio mental.
  • El trabajo en equipo se complica y puede producirse un mayor aislamiento e individualismo de los trabajadores.
  • Es más difícil controlar el rendimiento de los empleados por la distancia.
  • Se reducen las relaciones interpersonales y eso es negativo como sociedad.
  • Aumentan las diferencias sociales al existir una brecha en el acceso a las nuevas tecnologías.

Con todo esto sobre la mesa, cada empresa será la que decida si continuar o no con el teletrabajo en España a partir de ahora, valorando qué factores pesan más a la hora de tomar esa decisión.

Regulación del teletrabajo en España

Ya se conoce el texto definitivo de la Ley de trabajo a distancia, conocida como ley del teletrabajo. Lo primero que hay que señalar en este sentido es que el teletrabajo no es obligatorio, sino voluntario, pero vamos a ver cuáles son sus características fundamentales:

  • El trabajo en remoto es voluntario y reversible.
  • Este sistema de trabajo deberá pactarse y firmar un acuerdo por escrito entre la empresa y los trabajadores.
  • Los trabajadores que teletrabajen tendrán los mismos derechos y obligaciones que los que trabajen de forma presencial.
  • Se reconoce el derecho a la desconexión digital, a la intimidad y a la protección de datos personales.
  • Las empresas deben proporcionar al trabajador los medios adecuados para desarrollar su actividad.
  • La duración del teletrabajo será de un máximo de tres años salvo que las partes acuerden (y lo dejen por escrito) un plazo superior.

La aplicación de esta normativa no puede tener como consecuencia la compensación, absorción o desaparición de derechos o condiciones más beneficiosas que los empleados ya vinieran disfrutando las personas que estuvieran teletrabajando antes de que se aprobara la ley.

Yoigo Custom

¿Qué situación nos espera en los próximos meses?

Es muy difícil prever cómo funcionará la implantación de la nueva normativa. Por lo general, se intuye que los primeros en poder beneficiarse de la nueva ley del teletrabajo serán los funcionarios, pero tampoco está del todo claro.

En base a la situación sanitaria actual, muchas empresas públicas y privadas mantienen el trabajo en remoto sin especificar hasta cuándo lo mantendrán vigente.

La cuestión es saber hacia dónde irá la tendencia en un futuro más a medio y largo plazo. Vistas las previsiones de regreso a la oficina y de implantación de modelos híbridos, es aventurado decir que el teletrabajo ha llegado para quedarse, y eso que en su momento se consideró que esta modalidad laboral era el futuro pero que ya se había convertido en el presente por causas de fuerza mayor.

Sin embargo, todavía hay muchas empresas que se resisten a dar ese paso definitivamente e incluso bastantes trabajadores (no la mayoría) que echan de menos ese modelo presencial. Seguramente, empezaremos a observar la realidad al final de la pandemia.

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