Tecnología y Deporte

El big data aplicado al deporte como punto de mejora

big data aplicado al deporte

Hace tan solo unos años, hablar de big data y deporte habría sido considerado una auténtica barbaridad. Sin embargo, tras unos años aplicándolo para mejorar multitud de aspectos en no menos disciplinas deportivas, podemos decir que su implementación a la actividad física ha sido un auténtico éxito.

Y ojo, ¡que no solo hablamos a la hora de sacar un mayor rendimiento a los deportistas! En el post de hoy vamos a hacernos una idea de por dónde van los tiros en el mundo del big data aplicado al deporte y de cómo se ha convertido en algo básico para conseguir éxitos tanto en lo económico como en lo deportivo. Seguro que habéis escuchado que el belga Kevin De Bruyne ha conseguido el contrato de su vida gracias a la aplicación del big data, ¿verdad? ¡Pues eso es tan solo la punta del iceberg!

Cómo se aplica el big data al deporte 🤔

Hace unos años empezamos a ver a distintos deportistas con unos chalecos bastante extraños bajo sus equipaciones deportivas. Se trataba de sensores con GPS y acelerómetro incorporado que, entre otras cosas, servían a los entrenadores para ver cómo se movían los deportistas, o cuánta distancia recorrían en cada entrenamiento. Esto servía para ver si estaban sacando el partido esperado a su formación o, por ejemplo, si necesitaban algún tipo de ajuste para sacarles aún más rendimiento a los mismos.

Esto se sigue haciendo, desde luego, y ha demostrado sobradamente su utilidad. Eso sí, el big data en los deportes ha evolucionado una auténtica barbaridad. Ya no se utiliza únicamente en el terreno físico, sino que la llegada de las inteligencias artificiales nos ha descubierto todo un mundo de posibilidades.

Las estadísticas, que hasta hace poco no parecían más que una floritura en boca de los comentaristas, han demostrado que, bien analizadas por el big data, pueden aportar muchísimo en diversos aspectos. Si habéis visto Moneyball, con Brad Pitt, sabréis que los Red Sox de Boston armaron un equipo ganador fijándose únicamente en las estadísticas de unos jugadores que no eran los más populares, pero sí los más eficientes en determinados aspectos.

Bien empleados, los datos pueden decirnos todo lo que necesitamos saber sobre un deportista. Cómo se mueve, cuán influyente es para el equipo si es que lo tiene, en qué aspectos puede mejorar o qué se debe trabajar para obtener mejores resultados. Además, como veremos a continuación, la versatilidad del big data está haciendo que cada vez sean más los deportistas de élite y equipos profesionales que utilizan esta herramienta, ya sea en beneficio propio o de los resultados deportivos. Se trata de una disciplina que ahora mismo no tiene techo, ¡y es realmente alucinante!

Herramientas tecnológicas aplicadas al deporte 💻

El uso del big data en el deporte es tan variado que no vale con una única herramienta que recoja los datos, ni con una que los analice. En función de para qué se quieran los datos, así hay que obrar con ellos.

Desde elaborar mapas de calor, para lo que vienen fenomenal los chalecos de los que os hablábamos antes, hasta recoger datos estadísticos con los que tener una visión mucho más profunda de un partido de fútbol. En este caso, por ejemplo, sabemos que LaLiga española cuenta con un sistema de 8 cámaras y ordenadores repartidos por varios puntos de cada estadio con los que recoge hasta 25 acciones diferentes por segundo. Esto, claro está, sería imposible de gestionar sin buenas herramientas de procesamiento de big data.

Pero no solo eso. Ya hay equipos de fútbol y baloncesto con sus propios equipos de big data, y los que no pueden permitirse tenerlo no dudan en contratar agencias externas que les mantengan al tanto de cómo pueden mejorar en función de los datos que recogen sobre ellos.

De hecho, una empresa española, BeSoccer, es pionera en este tipo de análisis externos. Tanto que, en plena promoción de ascenso, presentaba un revolucionario proyecto: analizar, en función de sus características, qué jugadores de segunda división podrían encajar en qué equipos de primera división. Tal y como nos consta que les gusta decir a ellos, es ‘el Football Manager en la vida real’, ¡y la verdad es que la comparativa no es para nada desacertada!

Hace tan solo unos años parecía una auténtica locura hablar de deporte únicamente utilizando números, pero las distintas herramientas han evolucionado tanto que a día de hoy no vemos nada imposible. Y esto a nivel organizativo, ¡a nivel físico ya no os contamos!

Yoigo Custom

El futuro del big data aplicado al deporte ⛹️‍♂️

Al principio del texto os hemos hablado de la renovación del belga Kevin De Bruyne con el Manchester City de Pep Guardiola, pero… ¿conocéis el caso? Os lo explicamos: el jugador, uno de los mejores del mundo en su posición, prescindió de representante alguno para negociar sus condiciones económicas. Eso sí, también sabía que no quería negociar a la baja su nuevo contrato. ¿Y qué podía hacer él al respecto?

  • De Bruyne acudió a una empresa especializada en big data.
  • Tenía que demostrarle a su equipo cuánto gana teniéndole entre sus filas, pero había una forma aún más efectiva de ‘meterles el miedo en el cuerpo’: demostrarles cuánto ganarían sus rivales directos con él en sus filas.
  • Así es, el mediocampista, gracias al big data y a la inteligencia artificial, demostró a su club que mejoraría las cifras del Liverpool, el Chelsea, el Manchester United o Arsenal. Y además demostró que eso le pondría las cosas más difíciles al City.
  • Ante esto, a los de Manchester no les quedó otra más que aflojar. Le querían con ellos, ¡pero sobre todo no querían que les pusiese las cosas complicadas estando en cualquier otro equipo!

El futuro del big data está más abierto que nunca, y la verdad es que esta situación no podría gustarnos más. Saber qué jugadores podrían rendir bien en un club antes de hacer una gran inversión, saber cómo hacer que un saltador llegue más lejos, que un velocista sea aún más rápido que el jamaicano Usain Bolt…

No le vemos techo al big data aplicado al deporte, y nos encanta. ¡porque eso significa que aún queda mucho por descubrir!

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