Tecnología y Educación

La importancia de la felicidad en la educación del futuro

niño en pizzarra

La educación del futuro no sólo pasa por tener pizarras electrónicas o clases virtuales. Ejemplos actuales nos demuestran que un modelo educativo que potencia la felicidad de los estudiantes repercute en el desarrollo de una sociedad mejor formada y con unos valores sólidos y compartidos. Veamos en este post cómo de importante es la felicidad en la educación del futuro.

La educación para la felicidad 😃

Seguro que has escuchado más de una y de dos veces que la educación nórdica es la de mayor calidad de Europa y, probablemente, a nivel internacional. Pues bien, el sistema escolar de Finlandia, uno de los mejores del mundo, basa su éxito en una materia que es clave para formar a buenos estudiantes: la felicidad.

El secreto es cultivar emociones positivas entre el alumnado, al contrario que en sistemas educativos en los que demostrar la autoridad y la superioridad del profesorado parece ser la única manera de encauzar el comportamiento y la vida académica de los estudiantes.

Quienes han analizado el exitoso modelo educativo finlandés han concluido que cultivar la felicidad y la educación en valores dentro del ámbito escolar es tan importante como el desarrollo cognitivo de los alumnos. Esto despertará su curiosidad, su interés y su alegría por ir al colegio y acabará con sentimientos frecuentes en alumnos de otros países como la ansiedad, el temor o incluso la timidez cuando tienen que acudir al aula. Son respuestas habituales a herramientas y métodos educativos que no generan precisamente entusiasmo entre los alumnos.

Por eso, los expertos se plantean la importancia de recurrir a un sistema educativo que ponga el foco en la felicidad. Será la tendencia del futuro, aunque para algunos ya es el sistema del presente. Así, Finlandia fue catalogado en 2018 como el país más feliz del mundo. Y la educación está detrás de este fenómeno.

¿Cómo influye la educación en la felicidad?

Los alumnos más felices, como decimos, también son los que sienten mayor inquietud por la enseñanza. Eso genera mentes más despiertas y con un espíritu crítico que les permite desarrollar numerosas habilidades cognitivas, comunicativas y sociales, por ejemplo.

Hay estudios sociológicos que demuestran que las personas que no pudieron contar con una educación básica tienen un menor nivel de felicidad en su vida adulta. Y es que una de las bases de una infancia feliz es la interacción con otros niños. Además, un mayor nivel educativo también se asocia con un mayor nivel de felicidad debido a una mejora en la calidad laboral posterior. Lo cual nos indica que es una pescadilla que se muerde la cola: procurar la felicidad en el aula invita a los alumnos a permanecer en ella, completar sus estudios y hacerlo con interés, lo que se traduce en mejores resultados académicos y, en el futuro, en mejores posiciones laborales, lo que conlleva una mayor felicidad personal.

Psicología positiva como base 🤔

El psicólogo Martin Seligman define la psicología positiva como el “estudio científico de las experiencias positivas, los rasgos individuales positivos, las instituciones que facilitan su desarrollo y los programas que ayudan a mejorar la calidad de vida de los individuos”.

Según este autor, es de gran importancia la felicidad en la educación porque ayuda a los alumnos a conectarse con sus emociones y mejorar sus relaciones con los demás, entre otras cosas. Por eso, implantar un sistema educativo en el que se enseñe a los niños habilidades para encontrar un mayor bienestar individual y colectivo es esencial en su desarrollo académico y, sobre todo, personal.

La educación positiva como base filosófica de la educación hace que la experiencia del aprendizaje resulte agradable y edificante para los alumnos y es importante porque tiene un impacto en la conducta y en el comportamiento del individuo, lo que repercute en su felicidad. Los expertos señalan que la psicología positiva en la educación genera numerosos beneficios:

  • Los alumnos aprenden a ser líderes positivos desde el colegio al aprender a gestionar sus propias emociones.
  • Eso puede mejorar su calidad de vida actual y su éxito cuando sea adulto.
  • El estudiante aprende a identificar sus virtudes y a reforzar sus valores.
  • Mejora sus amistades.
  • Se adapta a diferentes circunstancias cuando se presentan dificultades.

Todas estas fortalezas tienen un efecto en su sabiduría y su conocimiento, su deseo de aprender, su valentía, su humanidad, su vitalidad, su templanza y en su persistencia, valores que le servirán en todos los ámbitos de su vida.

Yoigo Custom

¿Cómo puede ayudar este enfoque a mejorar la sociedad? 👪

La felicidad como fin de la educación puede tener, como hemos visto, numerosos beneficios individuales que, en el futuro, repercutirán también en la sociedad.

Los alumnos que son felices en clase mejoran el ambiente dentro del aula y eso potencia el aprendizaje de todos. Por eso, la educación del futuro (y que ya debería ser del presente) establece la felicidad como una de sus prioridades. Y no sólo la de los alumnos, sino también la de profesores y familias.

Una de las principales preocupaciones en el ámbito escolar es idear la mejor manera de implantar herramientas en los colegios enfocadas a trabajar la felicidad y a establecer unos valores que sean compartidos por toda la comunidad educativa. Ésos serán los valores de la sociedad del futuro.

Muchos estudiantes -quizá demasiados- sienten aburrimiento cuando van al colegio. No ven el ámbito escolar como un entorno emocionante. ¿Por qué? Porque el sistema educativo actual sólo ve a los alumnos como ‘máquinas de pensar’. Pero si lo que se busca es una integración en sociedad, hay que encontrar un equilibrio entre la parte académica y la parte emocional dentro de la escuela.

Para empezar, muchos colegios se plantean cuál debe ser el rol del maestro en el aula, porque está comprobado que únicamente la autoridad no implica a los estudiantes. Es, digamos, como la diferencia entre un jefe y un líder. Si los alumnos ven al profesor como un jefe que les manda, sus resultados no serán los esperados. En cambio, si descubren en el docente a un líder que les motiva, serán mucho más eficientes, es decir, sacarán mejores notas porque estarán interesados en su aprendizaje.

Eso, obviamente, hará que tengamos profesionales mejor formados en el futuro, jóvenes y adultos con mentes despiertas que contribuyan al desarrollo de la sociedad desde todos los puntos de vista. Y eso hará que tengamos sociedades más felices. ¿Querrá eso decir que el secreto de la felicidad está en la educación y viceversa?

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