Tecnología espacial

Comienza el desarrollo de una nave espacial con propulsión nuclear

nave espacial nuclear despegando

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha querido volar. Pero no solo surcar los cielos como los pájaros, no. Volar de un planeta a otro, de una estrella a otra. Somos exploradores, somos colonizadores, lo llevamos en la sangre… y puede que una novedad nos facilite la conquista espacial hasta límites insospechados durante los próximos años.

Con una misión a la Luna programada para 2024 y un primer viaje a Marte tripulado que llegará a partir del año 2033, encontrar formas más ágiles de movernos por el espacio se antoja crucial para que podamos plantearnos objetivos a corto-medio plazo. Por lo visto, una nave espacial nuclear podría reducir enormemente los viajes interplanetarios, y hoy vamos tanto su viabilidad como cuánto menos se tardaría. La cosa promete, desde luego, y más aún sabiendo que Jeff Bezos, el propietario de Amazon, está implicado en la aventura. ¡Veamos de qué va todo esto!

El proyecto de nave espacial nuclear 🚀

La energía nuclear no está nada bien vista en nuestro planeta. Sí, es una forma de lo más efectiva de conseguir energía limpia, pero suele estar acompañada de no pocos problemas que pueden generar un problema a nivel mundial. Un buen ejemplo de ello es la catástrofe de Chernóbil, genialmente recogida en la miniserie de HBO con ese mismo nombre. O la más reciente de Fukushima, que ha vuelto a ser noticia por la liberación de agua contaminada al océano que tiene prevista el gobierno japonés. Eso sí, si algo le ha granjeado una mala reputación a este tipo de energía han sido las bombas nucleares.

Pero… ¿y si hablásemos de utilizarla fuera de nuestro planeta? Ahí la cosa cambia, desde luego. El espacio exterior está lleno de reacciones tan perjudiciales o más que este tipo de energía, no es como hablar de estar contaminando los mares y océanos. Además, según los científicos teóricos, la propulsión nuclear de pulso, la que impulsaría unos motores para cohetes completamente revolucionarios, podría hacer que realizásemos los viajes interplanetarios en tiempos hasta diez veces inferiores a los que se manejan ahora.

Si un viaje a Marte estándar se calcula en 270 días, alrededor de 9 meses de la Tierra, hablamos de que una nave espacial con propulsión nuclear cubriría esta misma distancia en un tiempo estimado de algo menos de 30 días. Es decir, menos de un mes… que se dice pronto. Un avance así resultaría crucial para la investigación espacial y la idea de explotar los recursos marcianos, pero pensemos por un momento en los astronautas.

Gran parte del entrenamiento de estos profesionales está en soportar un tiempo tan largo enclaustrados en una nave espacial, ¡y con esta tecnología este problema quedaría erradicado de raíz!

Los encargados de su desarrollo 💼

La llegada de compañías como Space X, del millonario dueño de Tesla Elon Musk, ha cambiado las normas del juego. El hecho de poder reutilizar cohetes de lanzamiento o, como hemos visto recientemente con la Endeavour, la mismísima cápsula que transporta a los astronautas, ha cambiado las normas del juego. La empresa privada quiere explotar el espacio como destino turístico, pero por el camino va a ahorrarle muchísimo dinero a organismos como la NASA, la ESA o la JAXA, agencias espaciales estadounidense, europea y japonesa respectivamente.

Pues bien, en este caso también serán empresas privadas las que desarrollen el proyecto de adaptar un reactor de fusión nuclear para reconvertirlo en un motor de propulsión para un cohete, aunque no será los ingenieros de Musk los encargados de ello. En esta ocasión ha sido DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de Estados Unidos la que ha hecho el encargo. Y se lo ha hecho a Lockheed Martin y a Blue Origin, esta última del ya mencionado Jeff Bezos. El hecho de que este tipo de empresas asuman tales responsabilidades impone, desde luego, pero nos da una idea sobre lo que podemos esperar en esta nueva etapa de la carrera espacial.

La idea fue de un equipo de la Universidad de Princeton. ¿El objetivo? Conseguir que una nave espacial nuclear pueda recorrer 300 kilómetros por segundo, o lo que es lo mismo, cubrir distancias a una velocidad de 20.000 kilómetros por segundo. Aún estaríamos bastante lejos de los cerca de 300.000.000 kilómetros por segundo de la velocidad de la luz, pero qué queréis que os digamos… ¡no está nada mal!

Eso sí, este tipo de tecnología lleva tiempo, mucho, así que los primeros humanos que vayan a Marte no se libran de los 9 mesecitos…

Yoigo Custom

Cuando podremos viajar con ella 🤔

Como habréis supuesto, el hecho de que comience a investigarse ahora este tipo de tecnología hace que plantear fechas de uso de la misma sea prácticamente una fantasía. De hecho, las pruebas de los cohetes de Space X que deben devolver a los astronautas a la Luna siguen explotando al aterrizar. ¡Imaginaos los riesgos que conlleva una iniciativa como la de la propulsión nuclear de pulso!

Aún así los chinos, que quieren ser el perejil de todas las salsas, han asegurado ya que prevén poder empezar a utilizar su propia nave espacial nuclear para el año 2040. Es probable que, si todo va bien, únicamente hayamos estado en Marte una vez, dos a lo sumo, por lo que podrían adelantar por la derecha al resto del mundo en términos de velocidad en viajes interplanetarios.

Creemos que en el caso de EE.UU., Europa o Japón la cosa aún tardará un poco más, no os vamos a engañar. Eso sí, no debería ser mucho más. Intuimos que, de salir adelante, este avance permitiría a los astronautas viajar a ‘velocidad absurda’ (bendita Spaceballs) antes de 2050. Para ese momento es muy probable que hablar de traer cargamentos de minerales marcianos no sea ya algo de ciencia ficción, exactamente lo mismo que hablar de una base estable en la luna.

Eso sí, con una nave espacial nuclear funcionando a pleno rendimiento no tendríamos por qué detenernos ahí… y eso es lo que más ilusión debería hacernos, ¡hay todo un universo de posibilidades ahí fuera!

Dejar una respuesta